Toda esta locura que empezó con la compra a un diseñador de una foto de un gato con camisa y corbata por 50 euros que me llevó a pensar que NECESITABA pintar y cambiar también la tele, el sofá, las cortinas, la lámpara y los muebles para que la casa se viera más espaciosa, luminosa, moderna, renovada, adulta y cuqui, que me conectara más con mi "yo" de ahora, tiene que terminar.
Porque sí, señores, eso que aparece en la foto es la puta cabeza de unicornio que le compré por internet a otro diseñador por el módico precio de 60 pavazos y que me acaba de llegar. Así. Desmontada. En modo origami nivel 85. Y yo, que con estos dedos choriceros que me ha asignado diosnuestroseñor, no pasé del nivel avión de papel y nunca llegué a hacer ni un puñetero barco, ni una puta pajarita de ésas tan cutres, ni el jodido juego al que si jugara ahora mismo, al destapar la cara correspondiente con el número escogido, me saldría Nelson de los Simpson diciéndome "HA-HÁ!", me veo en este embolao.
Total, que me cago en Pinterest y en la puta moda del DIY y antes de que me termine de arruinar con gilipolleces, ofrezco cena y birra al/la que quiera venir a montarlo.


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