viernes, 13 de mayo de 2016

Mr. Policeman

A veces pasan cosas y viene gente a casa y escuchamos tan buena música que nos venimos arriba y danzamos y bebemos y nos pintamos la cara de geisha, con mucho polvo de talco y unos rabillos en los ojos a lo Amy Winehouse, y tocamos la guitarra y, sin darnos cuenta y, sin ánimo de molestar, molestamos. Pero es que somos jóvenes y un poco rebeldes y pataliebres y nos gusta pasárnoslo bien de vez en cuando y evadirnos de este mundo que a veces es un poco soso, y reírnos y descojonarnos y darnos mucho amor los unos a los otros, porque no somos de ésos que creen que a partir de cierta edad hay que dedicarse enteramente al running y a la crianza de cachorros y olvidarse de todo lo demás que tanto nos divierte. Y de verdad que, con esa música, jo, ¿cómo no venirse arriba con esa música? Y algún vecino de sueño ligero llama a la policía y cuando abres la puerta, con esas pintas de chiflada que llevas y apestando a alcohol barato, no puedes decirles eso de "¿Fiesta? ¿Qué fiesta?" y te dan ganas de decirles que se han currado mucho el disfraz de madero y que "¡¡Bienvenidoshhh a la parrrtyyy!!", pero te callas y asientes y te disculpas por, vamos, por haberla liao parda.

Y hoy, que ya han pasado unos días y que los vecinos tienen que pasar por tu casa para que les des la nueva llave del portal y que tienes la oportunidad de averiguar quién llamó y de disculparte personalmente y de darles tu teléfono para poder resolver cualquier conflicto futuro sin necesidad de que intervengan las fuerzas de seguridad del Estado resulta que nadie se enteró de nada.

Y es cuando empiezas a pensar que llamó alguno de los amigos que no pudieron venir...

jueves, 12 de mayo de 2016

Unicornio

Toda esta locura que empezó con la compra a un diseñador de una foto de un gato con camisa y corbata por 50 euros que me llevó a pensar que NECESITABA pintar y cambiar también la tele, el sofá, las cortinas, la lámpara y los muebles para que la casa se viera más espaciosa, luminosa, moderna, renovada, adulta y cuqui, que me conectara más con mi "yo" de ahora, tiene que terminar.
Porque sí, señores, eso que aparece en la foto es la puta cabeza de unicornio que le compré por internet a otro diseñador por el módico precio de 60 pavazos y que me acaba de llegar. Así. Desmontada. En modo origami nivel 85. Y yo, que con estos dedos choriceros que me ha asignado diosnuestroseñor, no pasé del nivel avión de papel y nunca llegué a hacer ni un puñetero barco, ni una puta pajarita de ésas tan cutres, ni el jodido juego al que si jugara ahora mismo, al destapar la cara correspondiente con el número escogido, me saldría Nelson de los Simpson diciéndome "HA-HÁ!", me veo en este embolao.
Total, que me cago en Pinterest y en la puta moda del DIY y antes de que me termine de arruinar con gilipolleces, ofrezco cena y birra al/la que quiera venir a montarlo.