Después de que me perdonen dinero, me inviten a un peta, se esperen a que abra la puerta de casa... mi relación con el mundo del taxi sólo podía terminar de una forma: ¡teniendo una cita con un taxista!
Él es Carlos, es muy buena persona (ue!), me hace reír mucho y hace unas fotos espectaculares. Dice que está nervioso. ¡Y yo también! Pero es que, como él dice "¡igual hoy es el primer día de nuestra nueva vida!"
Ya veremos qué pasa...
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